Manténgase seguro o mantenga el control.
La verdadera seguridad no proviene de evitar el riesgo. Proviene de controlar tu propio destino.
Al principio de mi carrera, jugaba sobre seguro, rechazando oportunidades que me parecían inciertas y ciñéndome al camino conocido. Pensaba que la seguridad significaba evitar posibles fracasos.
Lo que he aprendido a través de la experiencia es que la verdadera seguridad proviene de desarrollar la resiliencia necesaria para afrontar los retos según mis propios términos. Los momentos en los que me he sentido más segura no han sido aquellos en los que los riesgos desaparecieron, sino aquellos en los que desarrollé la confianza necesaria para enfrentarlos de frente.
Algunos de mis mayores avances profesionales se produjeron cuando salí de mi zona de confort. Esos riesgos calculados, poner en marcha ese proyecto apasionante, mantener esa conversación difícil, perseguir ese objetivo ambicioso, me dieron control sobre mi futuro de una forma que nunca habría conseguido si hubiera jugado sobre seguro.
Ahora me pregunto: «¿Estoy evitando esto porque es realmente peligroso o porque me resulta incómodo?». La diferencia ha transformado mi enfoque tanto de la vida como del liderazgo.
¿Qué riesgos estás evitando que podrían llevarte a tener un mayor control sobre tu destino?