Busca preguntas, no respuestas.
Cuando perseguimos preguntas, perfeccionamos la habilidad de la curiosidad. Las preguntas nos llevan por nuevos caminos de pensamiento, abriendo infinitas posibilidades. Aceptamos la incomodidad de desafiar nuestras creencias, sabiendo que eso alimenta el crecimiento. Esto nos permite buscar nuevas formas de expandir nuestras mentes y ampliar nuestros horizontes. La búsqueda de preguntas nos llevará a las respuestas más significativas.