El yo actual frente al yo futuro
La mayoría de nosotros imaginamos que, incluso a medida que envejecemos, seguiremos aspirando a mejorar como personas y nuestra situación; pero ¿con qué frecuencia convertimos metas generales en objetivos reales que abordan nuestras deficiencias actuales con compasión?
Haz una lista de tus hábitos, metas, habilidades, valores, etc. actuales y compárala con cómo te gustaría ser en el futuro. ¿Dónde están las diferencias? ¿En qué aspectos debes mejorar?
Imagina que mantienes una conversación con tu yo futuro dentro de 5, 10 o 20 años. ¿Qué te aconseja hacer más o menos tu yo futuro, más sabio, a tu yo actual? ¿Qué advertencias o ánimos te da?
Escribe una nota a tu yo futuro en la que enumeres tus dificultades, dudas y frustraciones actuales. A continuación, escribe una nota alentadora de tu yo futuro, más sabio, en la que le ofrezcas apoyo.
Crea un cuadro comparativo o una «ficha de evaluación» en la que compares tu yo actual con tu yo futuro en diferentes categorías: hábitos de salud, hábitos financieros, hábitos relacionales, hábitos de crecimiento personal, situación profesional o educativa, etc. Califícate con honestidad.
Haz dos listas: una con cómo empleas tu tiempo actualmente y otra con cómo te gustaría emplearlo en el futuro. Compara las listas para ver en qué aspectos necesitas mejorar tu gestión del tiempo ahora mismo.
Reflexiona sobre tus EMOCIONES actuales y sobre lo positivas o negativas que son la mayoría de los días. A continuación, reflexiona sobre el equilibrio emocional y la resiliencia que deseas alcanzar en los próximos años.
La clave está en comparar tu yo actual, con compasión pero con honestidad, con la persona en la que aspiras convertirte en el futuro. Ese análisis de las diferencias te ayudará a motivarte y te guiará hacia la superación personal. Hacer revisiones periódicas con tu «yo futuro» de esta manera te mantendrá en el buen camino.