La mentoría no es lo mismo que el patrocinio. He aquí por qué es importante.
He sido ambas cosas: mentor y patrocinador. No son lo mismo, y la diferencia es más importante de lo que la mayoría de la gente cree.
La mentoría es una conversación. Son consejos, puntos de vista y experiencias compartidas. Un buen mentor te ayuda a pensar con más claridad, a evitar los errores que él ya ha cometido y a verte a ti mismo con un poco más de honestidad. Eso tiene un valor auténtico. He tenido mentores que han moldeado mi forma de pensar, y yo he intentado ser esa persona para otros.
Pero la tutoría se queda en la sala.
El patrocinio va más allá. Un patrocinador no solo cree en ti, sino que lo dice en voz alta, ante las personas que necesitan oírlo. Pone su nombre junto al tuyo. Hace llamadas, abre puertas y pone en juego parte de su propia reputación por tu potencial. Eso es un nivel de compromiso totalmente diferente.
Esta es la confusión que vemos con más frecuencia. La gente acumula mentores y lo llama «red de contactos». Tienen a mucha gente dispuesta a darles consejos, pero muy pocos dispuestos a respaldarlos cuando no están presentes. Se trata de dos relaciones muy diferentes, y solo una de ellas impulsa el avance profesional.
Me he sentado frente a personas con talento a las que no les faltaba orientación, pero que se encontraban estancadas. No por falta de esfuerzo o de habilidades, sino por falta de alguien dispuesto a decirles, en el lugar adecuado y en el momento oportuno: «Tienes que conocer a esta persona».
Eso es lo que se llama patrocinio. Y es más raro de lo que debería ser.
Si estás desarrollando tu carrera profesional, la pregunta que debes hacerte no es solo quién me asesora, sino quién me apoya. Si no puedes responder a eso con claridad, ahí es donde debes mejorar.
Y si ocupas un puesto de influencia, ten en cuenta lo siguiente: ser mentor es un acto de generosidad; ser patrocinador, de valentía. El mundo ya tiene suficientes consejos. Lo que más necesita es gente dispuesta a apostar su credibilidad por el potencial de otra persona.
Sé esa persona.