No dónde, sino cómo trabajas.
En los últimos años han cambiado varios paradigmas, entre ellos el lugar al que acudimos cada día a trabajar y, lo que es más importante, la forma en que trabajamos . El trabajo híbrido, a distancia y presencial, se ha convertido en la norma y, con él, la adaptación a entornos de trabajo independientes y colaborativos. Se valora ahora de nuevo el trabajo conjunto, en persona. Una llamada por Zoom no puede sustituir a los intercambios no lineales, menos planificados y más espontáneos que podemos tener bajo un mismo techo.