Corte fino
A medida que las cosas cambian a nuestro alrededor momento a momento, también ha cambiado la forma en que observamos y nos comunicamos. Somos más perceptivos de las pequeñas cosas, valorando lo que vemos y nos hace felices o tristes. En nuestras frecuentes videollamadas, nos sentimos más íntimos con los demás participantes, ya que nos vemos obligados a mirarnos cara a cara. Sin duda, esto influye en la conversación, ya que nos obliga a ser más sinceros y, en mi opinión, también más concisos: nos comunicamos y satisfacemos nuestra necesidad de conexión más rápidamente, sin necesidad de entrar y salir poco a poco.