El momento lo es todo.
Después de ver cómo nuestro mundo cambiaba drásticamente en cuestión de horas y días, hemos llegado a una nueva fase menos frenética. Ahora que nos hemos acostumbrado a nuestra «nueva normalidad, por ahora», nunca ha sido tan importante no caer en la complacencia y, lo que es más importante, no ser pesimistas. Debemos seguir haciendo planes proactivos, adaptándonos y mirando hacia el futuro con ilusión, con nuestro papel en un mundo renovado en el que estaremos seguros, sanos y avanzando.