Cuando nos protegemos a nosotros mismos, protegemos a los demás.
A veces, la autoconservación es un regalo que sigue dando frutos. Los nuevos hábitos y actos relacionados con la salud y la seguridad no solo aumentan nuestra longevidad y resiliencia, sino que también sirven de inspiración, motivación y preservación de las mismas para quienes nos rodean.