¿Cuáles son tus motivos?
A veces, en nuestro afán por demostrar que avanzamos, nos limitamos a estar ocupados, tachando tareas de nuestra lista de «cosas por hacer». Pero, ¿con qué frecuencia reflexionamos sobre el propósito de nuestra actividad, o sobre por qué la hacemos realmente? Más allá de clasificar nuestras «prioridades de la A a la D», reconocer nuestras verdaderas motivaciones nos ayudará a tomar las mejores decisiones sobre qué hacer a continuación y por qué son realmente importantes.