¿A quién se le atribuye el mérito?
Es una creencia común que los grandes líderes se atribuyen el mérito de los fracasos y comparten el éxito con los demás. Pero, ¿cómo se consigue que cada uno de ellos sea una experiencia de aprendizaje adecuada para que todos los implicados puedan avanzar? Aunque algunas decisiones se toman de forma individual o se imponen, muchas implican a varios actores. En el peor de los casos, las primeras pueden dar lugar a un «cumplimiento malicioso» y al abandono en la ejecución y el fracaso, así como a celos o distanciamiento en el éxito. En el mejor de los casos, se considerará como valentía, protección y visión. Este último suele tener un resultado más constructivo, tanto en el éxito como en el fracaso, si se evalúa en función de la contribución. En todos los casos, es importante preguntarse por qué, para poder repetir o modificar en el futuro.